"Lo que encontré bajo el sofá"
Eloy Moreno
[...] soy de la opinión de que todos somos corruptos en nuestra medida, a nuestro nivel, dentro de nuestras posibilidades. Por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre un político y esa persona que se queja del gobierno pero en su bar tiene a varios camareros trabajando sin contrato, o aquel que lleva el coche al taller pero prefiere ahorrarse los impuestos pagando sin factura, o aquellos que mientras protestan por la corrupción política se jactan de haber engañado a Hacienda en la declaración, o todos los que ahora no pueden pagar la hipoteca pero que llenaron un sobre con dinero negro cuando fueron al notario a comprar la vivienda, o esos manifestantes que, pancarta en mano de "Ladrones, ladrones", llegan a casa y se descargan todo lo que pueden sin pagar un euro...? Ninguna. Cada persona es corrupta en su nivel, cada uno roba dentro de sus posibilidades...
Mira, el otro día, en un supermercado, me fijé en un tipo que ponía manzanas en una bolsa, las pesaba y le pegaba la etiqueta. Al instante, volvía a abrir la bolsa para echar dos o tres más. ¿Eso es robar? Pues sí. La única diferencia es la cantidad robada, pero el hecho es idéntico. Claro, uno podría decir que robar comida no es lo mismo, que lo hizo porque la situación es la que es... pero entre tú y yo, me apuesto el coche a que si en lugar de manzanas hubieran sido relojes, lo habría hecho exactamente igual.
[...] Pero aún así, lo de los políticos es bastante peor, porque se supone que ellos deberían dar ejemplo a los ciudadanos. Pero claro, lo tienen tan, tan fácil... Y es que cuando el dinero no es de nadie o, bueno, cuando es de todos... Además, tienen la jodida suerte de vivir en el País de las Maravillas, en este país donde ningún político va a la cárcel, donde ni siquiera tienen que devolver el dinero... y eso les da tal confianza que robar se ha convertido en una rutina, ¡qué cabrones!
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