Acerca de mi...


Alguien dijo una vez que si te levantas por las mañanas con ganas de escribir; si sueñas con escribir; si necesitas escribir para sentirte realmente realizado y feliz… entonces, muy probablemente, se puede afirmar que eres escritor.

A mí, desde que era una niña, me ocurren todas estas cosas así que al final he acabado pensando que va a ser verdad eso de que tengo algo de “escritora”… al menos, suena genial!

Y como por circunstancias de la vida, he tenido la desgracia (o la suerte, según como se mire) de no dedicarme a esto profesionalmente, he decidido crear este blog como un pequeño almacén y/o escaparate de algunos de mis escritos y de otras creaciones ajenas que creo que merecen la pena.

Espero que os guste y que lo disfrutéis!

martes, 2 de agosto de 2011

EL VIEJO, EL NIÑO Y EL BURRO

Iban un viejo y un chico
por esos mundos de Dios
y acompañando a los dos
iba también un borrico.

El vejete, ya encorvado,
iba a pie con mucha paz
y mientras tanto el rapaz
iba en el burro montado.

Vieron esto ciertas gentes
de no sé qué población,
y con acento burlón
exclamaron impacientes:

"¡Mire usted el rapazuelo                                                                     
y qué bien montado va,
mientras de viejo que está
andar no puede el abuelo!

¿No era mejor que el chiquillo
siguiera a pie de reata,
y que el viejo que va a pata
montara en el borriquillo?"

El anciano, que esto oyó,
dijo al muchaho: "Discurro
que hablan bien: baja del burro,
que voy a montarlo yo"

El niño, sin impugnarlo,
bajó del asno al instante
y echó a andar, mientras boyante
iba el abuelo a caballo.

"¡Vaya un cuadro singular
y un chistoso viceversa!"
-dijo otra gente diversa,
que así los vio caminar-.

"¡Mire usted el viejarrón
y cómo va cabalgando,
mientras el chico va dando
tropezón tras tropezón!

¿No era mejor que el vejete
¡maldito sea su nombre!
fuese a pie, que al fin es hombre,
y no el pobre mozalbete?

"¡Alabado sea Dios!"
-dijo el viejo para sí-
"¿Tampoco les gusta así?
Pues nada, ¡a montar los dos!"

Esto dicho, de la chupa
tiró al muchacho y subióle
de un brinco arriba, y montóle
muy sí señor en la grupa.

"¡Perfectamente!" -exclamaron,
soltando la taravilla,
los de otro lugar o villa
con los cuales se encontraron-.

"¿Habrá cosa más bestial,
aunque sea un pasatiempo,
que montar los dos a un tiempo
en ese pobre animal?

¿No era mejor, voto a bríos,
que alternasen en subir,
y no que el burro ha de ir
cargado así con los dos?"

"Cosa es que ya me encocora"
-exclamó el viejo bufando-
"Bajemos los dos...¡y andando!
A ver qué dicen ahora"

Y uno y otro descendieron
y a pie empezaron a andar.
Y... "¡Bien! ¡Muy bien! ¡Vaya un par!"
-otras gentes les dijeron-.

"¿Es posible que se dé
quién así busque molestias?
¡Qué majaderos! ¡Qué bestias!
Tiene burro y van a pie".

Cargado entonces del todo,
dijo el viejo: "¡Voto va!
¿Con que no podemos ya
acertar de ningún modo?"

Hagamos lo que nos cuadre
sin hacer caso el menor
de este mundo charlador:
llore o ría, grite o ladre.

Esté limpia la conciencia,
que es el deber principal,
y en lo demás cada cual
consulte su conveniencia.

"Por nada, pues ya me aburro
en un mundo tan ruin:
conque... ¡arriba chiquitín!
que es lo mejor, ¡arre burro!"


Miguel Agustín Príncipe

No hay comentarios:

Publicar un comentario