Acerca de mi...


Alguien dijo una vez que si te levantas por las mañanas con ganas de escribir; si sueñas con escribir; si necesitas escribir para sentirte realmente realizado y feliz… entonces, muy probablemente, se puede afirmar que eres escritor.

A mí, desde que era una niña, me ocurren todas estas cosas así que al final he acabado pensando que va a ser verdad eso de que tengo algo de “escritora”… al menos, suena genial!

Y como por circunstancias de la vida, he tenido la desgracia (o la suerte, según como se mire) de no dedicarme a esto profesionalmente, he decidido crear este blog como un pequeño almacén y/o escaparate de algunos de mis escritos y de otras creaciones ajenas que creo que merecen la pena.

Espero que os guste y que lo disfrutéis!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Carta a un niño del Tercer Mundo

Hola, ¿cómo estás?

Te parecerá absurdo, igual que a mí, que empiece la carta formulándote esta pregunta pero, por más que he pensado, no encontraba otra frase para comenzar. Me imagino tu respuesta, así que espero que no creas que intentaba burlarme.

Hay tantas cosas que quisiera decirte, en estos momentos, que tengo que hacer verdaderos esfuerzos para sujetar el "boli", porque no es mi mano quien lo guía ahora, sino mi inquieto corazón, que late deprisa y con fuerza porque sabe que hoy estoy decidida a vaciarlo a fondo. A sacar a la luz todos esos pensamientos que he ido acumulando en él, poquito a poco. Pensamientos ajenos a mí, por lo que los aparté en un rincón e intenté vivir mi vida. Pero no me era posible. Me sentía mal. Sentía una especie de fuerza que me impulsaba a ir hacia ese rincón, cada vez más lleno, y a reflexionar sobre todo aquello que salía tantas veces en la tele para acongojarnos, pero solo por ese instante pues, segundos más tarde, cada cual volvía a lo suyo y nadie recordaba lo anteriormente visto.

Quiero que sepas que, a pesar de todo, cuando te veo, te admiro. En ese momento envidio esa gran sonrisa que, no sé por qué, me pone la carne de gallina. Es entonces cuando pienso y no comprendo: tú sonríes sin tener pan para comer; cama donde dormir; ropa para abrigarte... No entiendo cómo yo, teniendo todo eso y mucho más, soy capaz de derramar una lágrima. ¡Qué injusto, ¿verdad?! Entonces, siento una sensación de odio a mí misma. Es algo que me sube del estómago hacia la boca y me hace tragar mucha saliva. Algún día, me gustaría descubrir qué significado tiene esa sensación tan rara.

Muchas veces he querido cambiarme por ti. Sé que sería una locura, pero sin duda aprendería a ser más humilde y solidaria y cambiaría, sí, seguro que cambiaría muchísimo.
También me gustaría que tú conocieras este mundo. Te puedo asegurar que, aunque desde fuera se vea todo muy bonito, aquí dentro (al menos yo) también se pasa mal. Sientes esa impotencia de no poder hacer nada por todos aquellos que reclaman tu ayuda. Entonces te sientes débil y hasta llegas a pensar que tienes algo de culpa. Es algo que no se puede evitar.

No sabes las veces que le he preguntado al cielo "¿Por qué ellos y no yo?". Supongo que a ti te ocurrirá algo parecido y, como yo, esperarás aún la respuesta. No creo que nadie nos conteste, así que he terminado creyendo que esto es cuestión de suerte. Pero mil veces al día le doy a Dios las gracias por tener lo que tengo, aunque reconozco que algunas veces no lo aprecio.

Voy a dejarte ya porque me siento inútil, intentando explicar con palabras algo que no acaba de entender el corazón. Prometo pedir por ti, para que nunca te rindas e intentes buscar siempre el lado positivo de las cosas, aunque, a veces, sea tan negro que te resulte imposible encontrarlo.

Tengo los ojos acuosos y no quisiera llorar. Intentaré ser tan valiente como tú y sonreír falsamente, llevando el llanto por dentro. Aunque si te soy sincera, no creo que lo consiga.


P.D.: No sé a quién va dirigida esta carta. Ni siquiera sé si tendrá destino. Pero, para mí, no es una carta, sino mis pensamientos más profundos escritos en una hoja de papel para una simple redacción de lengua.


Noviembre de 1.997 (13 años)

No hay comentarios:

Publicar un comentario